29 Abril 2016

Menos es simplemente menos

EL LEMA MENOS ES MÁS A VECES PARECE SARCÁSTICO

Hoy en día muchos artistas, arquitectos, y diseñadores sienten la necesidad de instar al cambio social a través de sus propuestas, pero rara vez atienden así a su propia existencia, que es lo que realmente constituye la fuente principal de su producción.
  • Por: Alvaro Maldonado
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Menos es símplemente menos
Menos es símplemente menos
el lema “menos es más” parece, cuanto menos, un comentario sarcástico sobe nuestra situación cada vez más precaria, porque ahora sabemos que “menos es simplemente menos”
Muchas de las personas que trabajan en el terreno de la arquitectura, el arte y el diseño viven en condiciones muy precarias, realizando trabajos no remunerados y sin seguridad social. Cada vez más a menudo, sus vidas se caracterizan por la austeridad, la angustia, la frustración y, en ocasiones,la depresión.

A pesar de la agenda orientada a la conciencia social que comisarios, arquitectos y artistas respaldan voluntariamente en sus iniciativas, sabemos que el campo de las industrias creativas es altamente competitivo y no muestra piedad con quienes se niegan a estar en sintonía con él. Y, aún así, los trabajadores creativos tienen dificultades para admitir esta realidad y, debido precisamente a lo enormemente competitivo que es el campo, parece casi imposible que se organicen en algo similar a un sindicato o una organización social que los proteja de la explotación. Irónicamente, muchas de estas personas viven ya, y a su pesar, una vida ascética sin ser capaces de dotarla de una estructura más autónoma, una estructura que les permita, al igual que a los primeros monjes, vivir según su propio idiorritmo en lugar de según los horarios frenéticos de los modos de producción posfordistas.

Dentro de este estado, el lema “menos es más” parece, cuanto menos, un comentario sarcástico sobe nuestra situación cada vez más precaria, porque ahora sabemos que “menos es simplemente menos” y que en ello hay ya muy poco que pueda idealizarse. Al mismo tiempo, es precisamente en el trabajo creativo donde resulta imposible delimitar la frontera entre el trabajo y el no trabajo, pues la vida misma se ha convertido en la principal fuente de producción (y explotación); y esto debería considerarse una oportunidad para centrarse en el ars vivendi como una forma fundamental de resistencia.

El legado de las prácticas ascéticas debe entenderse como aquello que nos ofrece los medios para transformar es statu quo centrándonos en nuestras vida; o, mejor aún, para ver nuestras vidas, en todos sus aspectos materiales y organizativos, como una posibilidad para el cambio.

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