03 Febrero 2015

Antoni Bonet Castellana

UN SIGLO DE BONET CASTELLANA Y 24 AÑOS DE INVISIBILIDAD

Rendimos homenaje a Antoni Bonet Castellana con la publicación del artículo aparecido en 2013 en el periódico La Vanguardia con motivo del centenario del nacimiento del último arquitecto del GATCPAC que diseñó múltiples edificios en Catalunya, que subsisten casi en el anonimato.
  • Por: © La Vanguardia
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Antoni Bonet Castellana
Antoni Bonet Castellana
Su apartamento La Ricarda, en El Prat, fue un icono de la vanguardia cultural bajo el franquismo, está llamada a ser algún día equipamiento público, seguramente cultural, pero la crisis y la falta de un proyecto claro retrasan su nueva vida
Antoni Bonet Castellana
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Su apartamento La Ricarda, en El Prat, fue un icono de la vanguardia cultural bajo el franquismo, está llamada a ser algún día equipamiento público, seguramente cultural, pero la crisis y la falta de un proyecto claro retrasan su nueva vida
Antoni Bonet Castellana
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Su apartamento La Ricarda, en El Prat, fue un icono de la vanguardia cultural bajo el franquismo, está llamada a ser algún día equipamiento público, seguramente cultural, pero la crisis y la falta de un proyecto claro retrasan su nueva vida
Antoni Bonet Castellana
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Su apartamento La Ricarda, en El Prat, fue un icono de la vanguardia cultural bajo el franquismo, está llamada a ser algún día equipamiento público, seguramente cultural, pero la crisis y la falta de un proyecto claro retrasan su nueva vida
Antoni Bonet Castellana
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Antoni Bonet Castellana
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Su apartamento La Ricarda, en El Prat, fue un icono de la vanguardia cultural bajo el franquismo, está llamada a ser algún día equipamiento público, seguramente cultural, pero la crisis y la falta de un proyecto claro retrasan su nueva vida
Antoni Bonet Castellana
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Su apartamento La Ricarda, en El Prat, fue un icono de la vanguardia cultural bajo el franquismo, está llamada a ser algún día equipamiento público, seguramente cultural, pero la crisis y la falta de un proyecto claro retrasan su nueva vida
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Este martes 13 de agosto cumpliría cien años el arquitecto racionalista, diseñador y urbanista Antoni Bonet Castellana, si no nos hubiera dejado el 12 de setiembre de 1989. Su extensa obra, repartida entre Catalunya, Madrid, Murcia y América Latina, recibió numerosos elogios y premios durante los años 60 y 70, cuando Bonet era un auténtico tótem para la emergente vanguardia cultural. Intelectuales, familias adineradas, promotoras de alto standing e incluso administraciones públicas le encargaron todo tipo de viviendas. Sin embargo, su obra ha quedado diluida con el paso del tiempo y hoy apenas se visibiliza su legado en Barcelona, la ciudad que le vio nacer y que le cautivaba.

Su hija, la también arquitecta Victoria Bonet, solicita ayuda estos días en internet para remediar este vacío. 'Quiero pediros, como favor personal, que me ayudéis a mantener su imagen, su obra y su legado muy vivo, para los que vienen detrás', pide en la introducción de la web que acaba de abrir para conmemorar el centenario del nacimiento de Bonet. Solicita a 'amigos, conocidos y saludados, alumnos, seguidores y detractores' que contribuyan a la página con textos, fotografías o documentos 'para que su inmensa obra quede mejor estudiada, más y mejor fotografiada, descubierta por más estudiantes, mejor divulgada'. Ella aporta como base una biografía en forma de anuario y algunos planos, dibujos e imágenes.

Una 'masterclass' digital
La web que ha abierto acumula ya algunos miles de visitas, especialmente de América Latina y Estados Unidos. En sólo tres días en línea, varios blogueros, doctorandos y amigos de la familia se han ofrecido a echar una mano con la confección y el contenido de la web, alojada en Blogspot. 'Cuando daba clase o conferencias, lo que más le gustaba a mi padre eran los ruegos y preguntas, que la gente le preguntara, le hiciera críticas o aportaran su opinión, así que un blog abierto a comentarios y aportaciones me pareció una buena fórmula, como una 'masterclass' pero en internet', relata Victoria Bonet.

Su primera idea, no obstante, era editar un libro coral con textos de arquitectos de prestigio sobre una antología de obras, sobre su filosofía racionalista y su personalidad. Pero la crisis y el apoyo real recibido lastraban el proyecto: 'Piqué muchas puertas de grandes nombres de la arquitectura y de instituciones, y todos hablan maravillas de él, pero a la hora de la verdad no aportaban ni textos ni dinero', lamenta. También le resulta 'sorprendente' la dispar popularidad de su padre en los dos lados del Atlántico: 'En Argentina y Uruguay tiene muchos admiradores y me contactan a menudo en referencia a obras suyas en España, sin embargo aquí despierta mucho menos interés'.

No es la primera vez que la familia de Bonet se esmera en rescatar del olvido el recuerdo del arquitecto. Ya en 1994, la viuda y la hija de Bonet depositaron en el Col·legi d'Arquitectes el extenso archivo profesional del arquitecto –que incluye 20 metros lineales de documentación fechada entre 1938 y 1992–, para que la entidad divulgara su obra. Y en efecto, el contenido del archivo está minuciosamente descrito en el catálogo virtual del colegio, pero el material en sí no está digitalizado. El Museo de Artes Decorativas de la ciudad recibió de la familia muebles originales diseñados por ABC –las siglas que usaba Bonet– y en el fondo del museo hay también un ejemplar de la célebre silla BFK, obra del grupo Austral y codiseñada por Bonet. Sin embargo, ninguna de las tres obras no pueden contemplarse actualmente a causa del traslado de colecciones al nuevo Museu DHUB de Glòries.

Un puente entre las vanguardia de pre y postguerra

Bonet se incorporó siendo aún estudiante al grupo GATCPAC, la vanguardia arquitectónica de la Segunda República, bajo la protección de Josep Lluís Sert y Josep Torres Clavé. El estallido de la Guerra Civil le llevó al exilio, primero a París –donde trabajó en el estudio de Le Corbusier– y luego a Argentina y Uruguay, donde fundó el grupo Austral, intimó con Rafael Alberti y obtuvo sus primeros éxitos. En 1963 regresó a Barcelona, donde conectó con una nueva élite cultural proclive al racionalismo y fascinada por la modernidad. En Catalunya diseñó desde chalés de lujo en la Costa Brava, hasta bloques obreros en la Zona Franca, pasando por complejos turísticos en Salou, el poblado Hifrensa para trabajadores de la central de Vandellós y el polémico plan urbanístico de La Ribera.

Media docena de biografías dan testimonio de la vida y obra del barcelonés, pero aún así hay poco material fotográfico y divulgativo al alcance de la población no especializada en arquitectura. De hecho, la mayoría de barceloneses desconocen la existencia de Bonet y pasean ajenos ante numerosas obras suyas. Por ejemplo, ante la Torre Urquinaona, el edificio Mediterráneo de la calle Borrell, tres de los bloques de Montbau, el conjunto 'Estrellas Altas' de Zona Franca, dos complejos residenciales en la calle Cavallers o la Torre Cervantes de Pedralbes.

Tampoco es de extrañar que le ignoren, puesto que ninguna placa reivindica a su autor en los portales de estos inmuebles, algunos de los cuales empiezan a acusar gravemente el paso del tiempo. Las rutas turísticas no incluyen su nombre, ni existe una línea de divulgación seria de los cambios que vivió la Barcelona desarrollista de Porcioles. El Canòdrom Meridiana, su obra más candidata a convertirse en icono popular y premio FAD 1963, lleva años a medio gas por su fallida reconversión en centro de arte contemporáneo.

La casa de veraneo La Ricarda (1953-1963), en El Prat del Llobregat, es el único reducto de la popularidad que rodeó a Bonet en vida. Su estética contemporánea y el mimo con el que la conserva la familia propietaria, los Gomis-Bertrand, ha permitido que aún hoy atraiga a visitantes, revistas de decoración internacionales y rodajes de cine y publicidad. Sin embargo, ha quedado arrinconada entre la tercera pista del aeropuerto y la laguna que le da nombre, en el Delta del Llobregat, bajo el atronador sonido de los aterrizajes y despegues. Como el Canódrom, está llamada a ser algún día equipamiento público, seguramente cultural, pero la crisis y la falta de un proyecto claro retrasan su nueva vida.

Imágenes
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