18 Noviembre 2013

¿A quién le importa lo que hagan?

Si tienes éxito, tus competidores intentarán copiar lo que haces. Es la vida. El mejor consejo que podemos recibir es el de meterte de lleno en tu trabajo y en todo lo que rodea al servicio que prestas a tus clientes: en cómo lo apoyas, cómo lo argumentas y cómo lo comercializas.
  • Por: © Alvaro Maldonado
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Conviértete tú mismo en parte de tu servicio. Incorpora tu propia forma de pensar en lo que vendes. Tus competidores nunca podrán tener ese tú en su servicio.

Además, al fin y al cabo prestarle tanta atención a tu competencia no vale la pena. ¿Por qué no? Porque preocuparse por la competencia acaba convirtiéndose en una obsesión. ¿Qué estarán haciendo ahora mismo? ¿Qué harán después? ¿Cómo deberíamos reaccionar nosotros?

Cada pequeño movimiento es analizado. Y esta actitud es horrible. Provoca un enorme estrés y ansiedad. Este estado mental no es un buen punto de partida para crear nada.

Es un ejercicio inútil. El panorama competitivo va cambiando permanentemente. Tu competidor de mañana puede ser completamente diferente del actual. Está fuera de tu control. ¿Qué sentido tiene preocuparse de algo que no puedes controlar?

Céntrate en ti mismo. Lo que pasa aquí mismo es mucho más importante que lo que pasa allí fuera. Cuando te pasas el tiempo preocupándote de los demás no te puedes dedicar a avanzar.

Ellos acabarán perdiendo su propia visión. Su posibilidad de crear algo nuevo se evapora si lo único que pasa por sus cabezas son las ideas de otros. Se convierten en reaccionarios en lugar de en visionarios. Acabarán ofreciendo los servicios de su competencia pintados de otro color.

¿Si lo que hacen es ser como todos los demás, para qué se han metido en esto? Si se limitan a imitar a sus competidores, su existencia no tiene sentido, y eso los clientes lo terminarán viendo... tenlo seguro.
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