16 Septiembre 2013

Ser arquitecto según stepien y barnó

Ser arquitecto es mucho más que ser arquitecto. Sí, sí, si no lo eres, pensarás que no tiene mucho sentido este comienzo del post; pero, si lo eres, y lo eres de vocación, sabrás de lo que hablamos.
  • Por: © stepienybarno.es
  • Compartir:
Vivimos tiempos en los que parece que hay que pedir perdón por ser arquitecto. Se han hecho muchas locuras con la excusa de la construcción y hay mucho ego desbocado entre los arquitectos; pero eso, siendo cierto, no es la representación de esta profesión. A su vez, parece que con las dificultades que sufre nuestro gremio, querer ser arquitectos es cosa de locos. Puede ser, pero ¡qué hubiera sido de la humanidad sin los locos!

Porque esta profesión, pese a quien pese, es la profesión de los sueños, de la esperanza y de construir las ilusiones. De ver en los ojos de los clientes la ilusión de un proyecto de vida, y ser capaces de sacarlo fuera, para que pueda bajar a tierra y hacerse realidad tangible. Somos acompañantes, facilitadores y ayudamos a que, cuando la arquitectura se materializa, este mundo sea un poco menos hostil.

La arquitectura tiene que ver con la esencia de las cosas, con lo más nuclear de nuestra propia existencia. Antes de nacer conocemos un maravilloso ambiente líquido, cálido y reconfortante, que nos protege y nos da la seguridad del refugio. Al nacer quedamos expuestos en un entorno muy diferente, y toda nuestra vida, consciente o inconscientemente, seguiremos buscando aquella sensación primigenia de seguridad, arropo y cobijo. Y a eso nos dedicamos los arquitectos, a dar forma a las ilusiones, anhelos y pasiones que nos den un poco de paz en un mundo lleno de prisas y apariencias.

Por eso, ser arquitecto es mucho más que ser arquitecto; porque cuando lo eres, algo se apodera de ti que te hacer perder el sentido del tiempo y te transporta hasta mundos maravillosos. Lugares tocados por la luz y cercanos al misterio de las cosas.

Así, no habrá crisis ni LSP que, realmente, pueda con la arquitectura; podrá con la construcción, podrá con el despilfarro, pero no podrá con los arquitectos que amamos la arquitectura.

Porque la arquitectura, tiene el deber de seguir recreando ese espacio bondadoso del vientre de la madre. No hay otra forma de hacer arquitectura. La arquitectura se hace desde las tripas, desde el corazón y el mundo racional, no es otra cosa que los cimientos que la aupan para que pueda tocar el cielo.

Eso es ser arquitecto, o esto es ser arquitecto para nosotros; si no es así, no vale la pena. Pero si surge la magia, esto no hay quien lo pare.

Así, la arquitectura sobrevivirá a todo y a todos, porque sin ella este mundo será mucho menos mundo y eso es un lujo que no nos podemos permitir.
- See more at: http://www.stepienybarno.es/blog/2013/09/05/ser-arquitecto/#sthash.J0QuP2NQ.dpuf

Vivimos tiempos en los que parece que hay que pedir perdón por ser arquitecto. Se han hecho muchas locuras con la excusa de la construcción y hay mucho ego desbocado entre los arquitectos; pero eso, siendo cierto, no es la representación de esta profesión. A su vez, parece que con las dificultades que sufre nuestro gremio, querer ser arquitectos es cosa de locos. Puede ser, pero ¡qué hubiera sido de la humanidad sin los locos!

Porque esta profesión, pese a quien pese, es la profesión de los sueños, de la esperanza y de construir las ilusiones. De ver en los ojos de los clientes la ilusión de un proyecto de vida, y ser capaces de sacarlo fuera, para que pueda bajar a tierra y hacerse realidad tangible. Somos acompañantes, facilitadores y ayudamos a que, cuando la arquitectura se materializa, este mundo sea un poco menos hostil.

La arquitectura tiene que ver con la esencia de las cosas, con lo más nuclear de nuestra propia existencia. Antes de nacer conocemos un maravilloso ambiente líquido, cálido y reconfortante, que nos protege y nos da la seguridad del refugio. Al nacer quedamos expuestos en un entorno muy diferente, y toda nuestra vida, consciente o inconscientemente, seguiremos buscando aquella sensación primigenia de seguridad, arropo y cobijo. Y a eso nos dedicamos los arquitectos, a dar forma a las ilusiones, anhelos y pasiones que nos den un poco de paz en un mundo lleno de prisas y apariencias.

Por eso, ser arquitecto es mucho más que ser arquitecto; porque cuando lo eres, algo se apodera de ti que te hacer perder el sentido del tiempo y te transporta hasta mundos maravillosos. Lugares tocados por la luz y cercanos al misterio de las cosas.

Así, no habrá crisis ni LSP que, realmente, pueda con la arquitectura; podrá con la construcción, podrá con el despilfarro, pero no podrá con los arquitectos que amamos la arquitectura.

Porque la arquitectura, tiene el deber de seguir recreando ese espacio bondadoso del vientre de la madre. No hay otra forma de hacer arquitectura. La arquitectura se hace desde las tripas, desde el corazón y el mundo racional, no es otra cosa que los cimientos que la aupan para que pueda tocar el cielo.

Eso es ser arquitecto, o esto es ser arquitecto para nosotros; si no es así, no vale la pena. Pero si surge la magia, esto no hay quien lo pare.

Así, la arquitectura sobrevivirá a todo y a todos, porque sin ella este mundo será mucho menos mundo y eso es un lujo que no nos podemos permitir.

- See more at: http://www.stepienybarno.es/blog/2013/09/05/ser-arquitecto/#sthash.J0QuP2NQ.dpuf

Vivimos tiempos en los que parece que hay que pedir perdón por ser arquitecto. Se han hecho muchas locuras con la excusa de la construcción y hay mucho ego desbocado entre los arquitectos; pero eso, siendo cierto, no es la representación de esta profesión. A su vez, parece que con las dificultades que sufre nuestro gremio, querer ser arquitectos es cosa de locos. Puede ser, pero ¡qué hubiera sido de la humanidad sin los locos!

Porque esta profesión, pese a quien pese, es la profesión de los sueños, de la esperanza y de construir las ilusiones. De ver en los ojos de los clientes la ilusión de un proyecto de vida, y ser capaces de sacarlo fuera, para que pueda bajar a tierra y hacerse realidad tangible. Somos acompañantes, facilitadores y ayudamos a que, cuando la arquitectura se materializa, este mundo sea un poco menos hostil.

La arquitectura tiene que ver con la esencia de las cosas, con lo más nuclear de nuestra propia existencia. Antes de nacer conocemos un maravilloso ambiente líquido, cálido y reconfortante, que nos protege y nos da la seguridad del refugio. Al nacer quedamos expuestos en un entorno muy diferente, y toda nuestra vida, consciente o inconscientemente, seguiremos buscando aquella sensación primigenia de seguridad, arropo y cobijo. Y a eso nos dedicamos los arquitectos, a dar forma a las ilusiones, anhelos y pasiones que nos den un poco de paz en un mundo lleno de prisas y apariencias.

Por eso, ser arquitecto es mucho más que ser arquitecto; porque cuando lo eres, algo se apodera de ti que te hacer perder el sentido del tiempo y te transporta hasta mundos maravillosos. Lugares tocados por la luz y cercanos al misterio de las cosas.

Así, no habrá crisis ni LSP que, realmente, pueda con la arquitectura; podrá con la construcción, podrá con el despilfarro, pero no podrá con los arquitectos que amamos la arquitectura.

Porque la arquitectura, tiene el deber de seguir recreando ese espacio bondadoso del vientre de la madre. No hay otra forma de hacer arquitectura. La arquitectura se hace desde las tripas, desde el corazón y el mundo racional, no es otra cosa que los cimientos que la aupan para que pueda tocar el cielo.

Eso es ser arquitecto, o esto es ser arquitecto para nosotros; si no es así, no vale la pena. Pero si surge la magia, esto no hay quien lo pare.

Así, la arquitectura sobrevivirá a todo y a todos, porque sin ella este mundo será mucho menos mundo y eso es un lujo que no nos podemos permitir.

- See more at: http://www.stepienybarno.es/blog/2013/09/05/ser-arquitecto/#sthash.J0QuP2NQ.dpuf

Vivimos tiempos en los que parece que hay que pedir perdón por ser arquitecto. Se han hecho muchas locuras con la excusa de la construcción y hay mucho ego desbocado entre los arquitectos; pero eso, siendo cierto, no es la representación de esta profesión. A su vez, parece que con las dificultades que sufre nuestro gremio, querer ser arquitectos es cosa de locos. Puede ser, pero ¡qué hubiera sido de la humanidad sin los locos!

Porque esta profesión, pese a quien pese, es la profesión de los sueños, de la esperanza y de construir las ilusiones. De ver en los ojos de los clientes la ilusión de un proyecto de vida, y ser capaces de sacarlo fuera, para que pueda bajar a tierra y hacerse realidad tangible. Somos acompañantes, facilitadores y ayudamos a que, cuando la arquitectura se materializa, este mundo sea un poco menos hostil.

La arquitectura tiene que ver con la esencia de las cosas, con lo más nuclear de nuestra propia existencia. Antes de nacer conocemos un maravilloso ambiente líquido, cálido y reconfortante, que nos protege y nos da la seguridad del refugio. Al nacer quedamos expuestos en un entorno muy diferente, y toda nuestra vida, consciente o inconscientemente, seguiremos buscando aquella sensación primigenia de seguridad, arropo y cobijo. Y a eso nos dedicamos los arquitectos, a dar forma a las ilusiones, anhelos y pasiones que nos den un poco de paz en un mundo lleno de prisas y apariencias.

Por eso, ser arquitecto es mucho más que ser arquitecto; porque cuando lo eres, algo se apodera de ti que te hacer perder el sentido del tiempo y te transporta hasta mundos maravillosos. Lugares tocados por la luz y cercanos al misterio de las cosas.

Así, no habrá crisis ni LSP que, realmente, pueda con la arquitectura; podrá con la construcción, podrá con el despilfarro, pero no podrá con los arquitectos que amamos la arquitectura.

Porque la arquitectura, tiene el deber de seguir recreando ese espacio bondadoso del vientre de la madre. No hay otra forma de hacer arquitectura. La arquitectura se hace desde las tripas, desde el corazón y el mundo racional, no es otra cosa que los cimientos que la aupan para que pueda tocar el cielo.

Eso es ser arquitecto, o esto es ser arquitecto para nosotros; si no es así, no vale la pena. Pero si surge la magia, esto no hay quien lo pare.

Así, la arquitectura sobrevivirá a todo y a todos, porque sin ella este mundo será mucho menos mundo y eso es un lujo que no nos podemos permitir.

- See more at: http://www.stepienybarno.es/blog/2013/09/05/ser-arquitecto/#sthash.J0QuP2NQ.dpuf

Vivimos tiempos en los que parece que hay que pedir perdón por ser arquitecto. Se han hecho muchas locuras con la excusa de la construcción y hay mucho ego desbocado entre los arquitectos; pero eso, siendo cierto, no es la representación de esta profesión. A su vez, parece que con las dificultades que sufre nuestro gremio, querer ser arquitectos es cosa de locos. Puede ser, pero ¡qué hubiera sido de la humanidad sin los locos!

Porque esta profesión, pese a quien pese, es la profesión de los sueños, de la esperanza y de construir las ilusiones. De ver en los ojos de los clientes la ilusión de un proyecto de vida, y ser capaces de sacarlo fuera, para que pueda bajar a tierra y hacerse realidad tangible. Somos acompañantes, facilitadores y ayudamos a que, cuando la arquitectura se materializa, este mundo sea un poco menos hostil.

La arquitectura tiene que ver con la esencia de las cosas, con lo más nuclear de nuestra propia existencia. Antes de nacer conocemos un maravilloso ambiente líquido, cálido y reconfortante, que nos protege y nos da la seguridad del refugio. Al nacer quedamos expuestos en un entorno muy diferente, y toda nuestra vida, consciente o inconscientemente, seguiremos buscando aquella sensación primigenia de seguridad, arropo y cobijo. Y a eso nos dedicamos los arquitectos, a dar forma a las ilusiones, anhelos y pasiones que nos den un poco de paz en un mundo lleno de prisas y apariencias.

Por eso, ser arquitecto es mucho más que ser arquitecto; porque cuando lo eres, algo se apodera de ti que te hacer perder el sentido del tiempo y te transporta hasta mundos maravillosos. Lugares tocados por la luz y cercanos al misterio de las cosas.

Así, no habrá crisis ni LSP que, realmente, pueda con la arquitectura; podrá con la construcción, podrá con el despilfarro, pero no podrá con los arquitectos que amamos la arquitectura.

Porque la arquitectura, tiene el deber de seguir recreando ese espacio bondadoso del vientre de la madre. No hay otra forma de hacer arquitectura. La arquitectura se hace desde las tripas, desde el corazón y el mundo racional, no es otra cosa que los cimientos que la aupan para que pueda tocar el cielo.

Eso es ser arquitecto, o esto es ser arquitecto para nosotros; si no es así, no vale la pena. Pero si surge la magia, esto no hay quien lo pare.

Así, la arquitectura sobrevivirá a todo y a todos, porque sin ella este mundo será mucho menos mundo y eso es un lujo que no nos podemos permitir.

- See more at: http://www.stepienybarno.es/blog/2013/09/05/ser-arquitecto/#sthash.J0QuP2NQ.dpuf
Si te gusta ¡¡ síguenos !!

© ArquiMagazine

f1arquitectura.com - digital media
Rss