03 Abril 2013

Glocalización: piensa en global, actúa en local

'Juntos, pero no revueltos'. Los estudios de arquitectura que trabajan internacionalmente lo tienen claro, porque ni las culturas, ni las tradiciones ni los hábitos en cada país son iguales. Y por supuesto, los mercados tampoco se comportan igual, ni se encuentran en el mismo momento económico. Si a esto le sumamos que los clientes cada vez son más proactivos y quieren que la empresas les escuchen de forma ‘personalizada’, el escenario perfecto para la glocalización está servido.
  • Por: ArquiMagazine
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¿Pero qué es la Glocalización?

Para responder a esta pregunta reproducimos un texto publicado en el blog de Costán Sequeiros Bruna 

Esta nueva palabra, que tiene menos de veinte años probablemente, se está haciendo común cada vez más en ciertos círculos para definir el funcionamiento real de la globalización. Como es obvio, la palabra responde a una mezcla de 'globalización' con 'localización', y refleja así dos dinámicas opuestas y complementarias a la vez.

Por un lado, la globalización implica que el contenido de todo el mundo se va adhiriendo cada vez más a conjuntos de valores, leyes y formas de ver la sociedad comunes por todo el globo. Es la temida uniformización (siempre exagerada) de que todo el mundo se esté americanizando, y es especialmente visible en las leyes internacionales, los medios de comunicación masivos, etc.

Por ello, sin embargo, la otra cara de la moneda es que el conjunto de la globalidad también se localiza. Ello implica que no todo el mundo se americaniza, sino que se españoliza, mejicaniza, alemaniza, etc. al mismo tiempo. Elementos que tradicionalmente eran parte de culturas específicas atadas a lugares específicos se van popularizando y extendiendo, mezclándose en el proceso con los elementos de otras partes para formular conjuntos nuevos. Así, no sólo la globalización uniformiza, sino que además genera visiones alternativas de los mismos objetos, visiones compartidas y extendidas por el globo entero.

La otra cara de la moneda es la que dice que lo local se globaliza, implicando que las formas de vida específicas de cada zona pierden parte de su identidad y aceptan elementos que les son ajenos, reconstruyéndose así el día a día del lugar, el uso del espacio, del tiempo, etc.

Pero esto no implica que acepten todo lo del exterior, sino que a su vez lo local también se localiza más en respuesta a las influencias globales. Surgen así movimientos en defensa de elementos específicos de las identidades locales (la defensa del folclore, las tradiciones, el nacionalismo, etc.) que buscan confrontar las corrientes globales para redefinir el espacio local como algo más autóctono, y específico, aunque a menudo este nuevo 'local localizado' es algo completamente diferente a lo que había antes y no una simple regresión.

Todo esto es lo que viene de la mano de la glocalización, y a ello se refiere el término. Es, así, las dos caras de dos monedas, globalidad frente a localidad enfrentadas de cuatro formas. Y en las tensiones, confrontaciones, y negociaciones entre esas formas de ver el mundo se reconstruye el conjunto del entorno social del planeta entero. Esa es la globalización real.

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