19 Abril 2012

José María Ezquiaga - Declaración Universal de los Derechos Urbanos

“A mi juicio, el más importante es el vínculo con la gente, es decir, particularmente, el aprecio que esos vecinos sienten por el mismo, esa memoria, ese vínculo, ese aprecio, ese cariño y esa identificación con el espacio público es la que lo convierte en un espacio singular, no es la materia. El carisma se lo da la propia gente.”
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José María Ezquiaga - Declaración Universal de los Derechos Urbanos
José María Ezquiaga - Declaración Universal de los Derechos Urbanos


Ciudadano: José María Ezquiaga (@JmEzquiaga)


Contexto: es Profesor Arquitecto y sociólogo. Interesado en el debate de las escalas espaciales y sociales de la ciudad y el territorio.

A Proteger:
 A mi juicio, el más importante es el vínculo con la gente, es decir, particularmente, el aprecio que esos vecinos sienten por el mismo, esa memoria, ese vínculo, ese aprecio, ese cariño y esa identificación con el espacio público es la que lo convierte en un espacio singular, no es la materia. El carisma se lo da la propia gente.


A Erradicar: 
En los espacios públicos diseñados, en muchos casos hay una sobrecarga de elementos constructivos o en muchos casos también, de mobiliario innecesario que introduce ruido. Un exceso de ruido en ese espacio.
En otros casos, cuando el espacio esta abandonado, es más bien todo lo contrario, es decir, en estos solares de uso muy limitado terminan siendo siempre al final una especie de “closet”, los trasteros de la ciudad, donde se acumula lo que no se quiere.
Por tanto, en muchos casos diríamos que tanto en los espacios diseñados como en los degradados, lo necesario sería limpiar. Limpiar exceso de granito, limpiar exceso de mobiliario, limpiar exceso de ruido que al final pueda perturbar lo más importante, que es, al final, el uso de la gente de ese espacio.

A conquistar:
 Una cosa que no es inédita, pero habría que plantear, que es la principal del espacio público, es la vegetación.
 Es decir, que donde no hay vegetación, debe aparecer vegetación, donde hay vegetación, debe también preservarse y conservarse.

Por tanto yo diría que salvo espacios muy emblemáticos, muy especiales, en áreas históricas de la ciudad, yo creo que el espacio público ( y sobre todo estoy pensando en barrios, no sólo el centro urbano sino las periferias) deben ser principalmente pequeños pulmones. Espacios arbolados, con especies distintas, e incluso, ahora mismo es inédito, porqué no introducir “espacios comestibles”, es decir, introducir huertas, pequeños frutales. Puede ser vinculado al ocio de la gente mayor en ese propio espacio público o sencillamente con un valor pedagógico de que veamos que , qué mayor belleza y qué verde más hermoso que el de las hortalizas, o el de los frutales, en un entorno.

A veces cuando ésto se produce en espacios urbanos convencionales, como los naranjos pequeños en tantas ciudades andaluzas, etc. lo vemos como natural.

A mi me impresionó mucho cuando en el entorno del palacio real de Viena, hace unos años, contemplé la recreación de lo que había sido ese jardín en la época de posguerra, en los dramáticos años de final de la Guerra Mundial, que cultivaban hortalizas, patatas y todo tipo de legumbres en esos espacios, y en el fondo pensé, que qué hermosos sería que ese entorno del Palacio Real hubiera seguido manteniendo años después ese paisaje comestible, ese paisaje de huerta, un verde vinculado realmente a la gente



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