30 Marzo 2010

Emilio Larrodera

URBANISTA

Acabo de comprobar las fechas en que naci贸, y muri贸, Emilio Larrodera L贸pez y me he quedado impresionado. Su vida acab贸 tan s贸lo a los sesenta y seis a帽os, pero fue una existencia verdaderamente importante. Nuestro arquitecto-urbanista lo fue todo, en una 茅poca en que los grandes profesionales de la Arquitectura ostentaban los cargos de mayor importancia.
  • Por: 漏 Arquitectos de Madrid - 脕lvaro de Torres Mc. Crory
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Emilio Larrodera
Emilio Larrodera
Plan General del 脕rea Metropolitana de Madrid. 1963.
Plan General del 脕rea Metropolitana de Madrid. 1963.
Concurso del ensanche de Le贸n. 1950. Primer premio
Concurso del ensanche de Le贸n. 1950. Primer premio
Plan General de Ordenaci贸n Urbana de Calatayud. Plano de densidad por manzanas.
Plan General de Ordenaci贸n Urbana de Calatayud. Plano de densidad por manzanas.
Larrodera fue un urbanista que pintaba mucho.
Larrodera fue un urbanista que pintaba mucho.
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FUE DIRECTOR DE LA ETSAM, entonces la Escuela de mayor importancia de Europa. Tambi茅n fue Decano del COAM en 1976, elegido en justa competencia con Ram贸n V谩zquez Molezum.
En la Administraci贸n acept贸 las m谩ximas responsabilidades, llegando a ser nuestro Director General de Arquitectura y Urbanismo, pasando por ocupar la Direcci贸n T茅cnica del 脕rea Metropolitana de Madrid, en el antiguo Ministerio de la
Vivienda. Fue adem谩s Consejero del llamado Ministerio de Obras P煤blicas y Urbanismo, y entre otras cosas, Miembro de la Instituci贸n Fernando el Cat贸lico, pero ante todo fue aragon茅s de sentimiento, adopci贸n y acci贸n.
Estoy seguro que para 茅l fue una especial recompensa el haber podido desarrollar el Plan de Ordenaci贸n Urbana de Zaragoza en el a帽o 1968. Tambi茅n tuvo la oportunidad y el m茅rito de redactar los Planes de Ordenaci贸n Urbana de Madrid, en 1963 y de Huesca en 1958.
Ahora, al releer mis notas sobre Larrodera, compruebo la extraordinaria importancia que tuvo como Urbanista reconocid铆simo a partir de los a帽os sesenta, pero para m铆 fue a煤n m谩s importante como persona.
Le conoc铆 cuando daba clase en la ETSAM, en su C谩tedra de Planeamiento Urban铆stico. Siempre utilizaba el Sal贸n de Actos de la planta baja, donde se dirig铆a a los alumnos con una medida combinaci贸n de seriedad, proximidad, y sentido del humor.
He preguntado a algunos alumnos de entonces como le ve铆an en clase. Recientemente una antigua disc铆pula me dijo: Era un hombre cabal, honesto y consecuente. Yo a帽adir铆a algo m谩s: era comedido, con esa extraordinaria prudencia, que s贸lo contienen algunos grandes hombres. A煤n con actitud modesta era siempre decidido.
A帽os despu茅s, siendo el Director de la Escuela, y yo 煤nicamente un llamado P.N.N.
(Profesor no numerario), del mismo Centro, sucedi贸 algo que me revel贸 con rotundidad su categor铆a humana.
Permitidme el recuerdo: Eran los a帽os ochenta y aquellos d铆as est谩bamos inmersos en la defensa de la profesi贸n, ante una Ley de Atribuciones que amenazaba con menospreciar nuestra cualificaci贸n como arquitectos frente a otros profesionales. Algo parecido, pero distinto, a lo que estamos hoy viviendo con el Proceso Bolonia.
El ambiente y la participaci贸n estudiantil eran entonces extraordinarios y las poderosas acciones que los estudiantes podr铆an llegar a tomar, eran observadas con temor por las autoridades administrativas de entonces. Ha pasado el tiempo suficiente para decir las cosas como eran:
El movimiento estudiantil fue decisivo. El Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de Espa帽a, liderado entonces por otro de nuestros maestros, Rafael de la Hoz; y la Direcci贸n de la ETSAM, que ejerc铆a entonces Emilio Larrodera, fueron entidades colaboradoras, que tuvieron siempre en cuenta la fuerza juvenil de los estudiantes.
Hubo una semana en que los alumnos ocuparon pac铆ficamente la ETSAM, promoviendo una serie de continuas actividades culturales y art铆sticas que envolvieron el espacio de forma extraordinaria. Se cre贸 en la Escuela un ambiente de encuentro universitario que fue tan ejemplar como ef铆mero. Aquello era demasiado ideal como para poder continuar, pero es cierto que par贸 en seco toda actividad docente.
Cuando una tarde un grupo de mis alumnos de Proyectos, que me hab铆an captado como profesor subversivo, me comunic贸 su irrevocable decisi贸n de ocupar inmediatamente la Escuela, interrumpiendo de forma categ贸rica las clases por tiempo indefinido, me sent铆 terriblemente comprometido: No dud茅 en subir al despacho de direcci贸n donde permanec铆a Emilio Larrodera, en hora inhabitual.
Como hijo de militar que soy, le dije seria y solemnemente: 鈥淓milio, t煤 eres mi director y yo debo decirte lo siguiente: los alumnos y yo vamos a tomar la Escuela. Esta noche ya estaremos ocup谩ndola鈥.
Emilio que ya me conoc铆a algo, pero no demasiado, se limit贸 a mirarme con esa mirada suya que pasaba por la observaci贸n. Inmediatamente cogi贸 el tel茅fono con su habitual tranquilidad. Si no fuera porque adivin茅 un brillo de iron铆a en sus ojos, hubiera pensado que llamaba a la polic铆a, entonces grises. Se limit贸 a decir: 鈥淏ecares, esta noche se quedan los alumnos en la Escuela, de orden de que enciendan la calefacci贸n鈥.
Este fue el Emilio Larrodera que yo descubr铆 entonces, y al que siempre he admirado. Fue para m铆 un aut茅ntico orgullo, como joven profesor, sentirme c贸mplice de mi director. Comprendi贸 y creo que valor贸 de inmediato nuestra rebeli贸n.
En su paso por la Administraci贸n procur贸 transformaciones urbanas de valor incuestionable, reuniendo la capacidad t茅cnica con el poder pol铆tico. En mi calidad de urbanista he podido comprobar que una cosa es ser el dise帽ador urbano y otra fundamental la viabilidad del planeamiento urbano. En la realidad actual no es f谩cil hacer coincidir estas acciones. En su momento Larrodera consegu铆a este encuentro de poderes f谩cticos.
Valga s贸lo un ejemplo, cuyo logro debi贸 constituir para 茅l una verdadera satisfacci贸n: Se trataba de transformar el entorno urbano del Teatro Principal de Zaragoza, construido en el a帽o 1799. En el Plan General de Ordenaci贸n Urbana de Zaragoza (1968), Larrodera estudi贸 la manzana limitada por las calles de la Ver贸nica, D. Jaime y Zabala. All铆 contempl贸 un espacio resultado de las demoliciones efectuadas y lo destin贸 a espacio p煤blico, por tanto no edificable. De esta forma valor贸, adem谩s, la fachada posterior del teatro, que recuper贸 su protagonismo perdido. Esta actitud de reconsiderar la ciudad, para incorporar y revalorizar espacios disminuidos, fue una inquietud del urbanista en su Zaragoza de los a帽os sesenta.
Lamento de veras no haber podido conocer m谩s y mejor a Emilio Larrodera, aunque el breve y siempre cordial trato que mantuvimos me dej贸 huella. Pude captar que bajo su imagen seria y rigurosa, se ocultaba una gran sensibilidad, nunca exenta de fino sentido del humor. No s茅 muy bien por qu茅, en una ocasi贸n se me quejaba:
鈥溌縎abes? En casa mi familia no me deja tranquilo para o铆r m煤sica cl谩sica los domingos, que es lo que a mi me gusta鈥.
Su temprana muerte le evit贸, sin embargo, una de las mayores tristezas que puede tener un ser humano: Hace pocos a帽os falleci贸 su hijo Emilio, a quien sin duda hubiera yo acudido para que me ayudara a escribir este peque帽o art铆culo. Como no he podido conocer a su familia, valga desde aqu铆 mi sincero acompa帽amiento en el sentimiento.
No puedo dejar de preguntar a quien le conoci贸 mucho mejor que yo, para que nos ayuden a comprender mejor y a valorar m谩s su figura.
Tratar茅 de reunir algunas opiniones de reconocidos arquitectos-urbanistas.
He querido recoger una opini贸n r谩pida de Pedro Ortiz Casta帽o, antiguo alumno de Larrodera y actual Vocal de la Junta de Gobierno del COAM y Presidente de la Comisi贸n de Urbanismo del mismo, aprovechando su dilatada experiencia en el campo de Gesti贸n y Planeamiento Urbano. Pedro me dice por tel茅fono: 鈥淒estacar铆a su seriedad y profesionalidad en el tratamiento del Planeamiento, en un momento hist贸rico en que la transferencia de la poblaci贸n del campo a la ciudad, requiri贸 establecer unos par谩metros b谩sicos de organizaci贸n de los asentamientos en la periferia de las ciudades, en la que hab铆a que anteponer la rapidez y la solidez a la creatividad鈥.
Precisamente fue el COAM quien en su revista de Urbanismo, de mayo de 1988, se refiri贸 a Larrodera, en su secci贸n hist贸rica del Urbanismo contempor谩neo espa帽ol. Bajo la coordinaci贸n de otro de nuestros grandes arquitectos-urbanistas, Lu铆s Rodr铆guez Avial, se public贸 un magnifico art铆culo con textos elaborados por los conocidos arquitectos Jos茅 Mart铆n-Crespo D铆az y Juan Jes煤s Trapero, contando adem谩s con la colaboraci贸n del abogado Francisco Perales Madue帽o. Desde aqu铆 agradezco a todos ellos su retrospectiva colaboraci贸n.
Cuando Emilio Larrodera comienza en 1971 su etapa como Director General de Urbanismo, se encuentra con una situaci贸n de crisis administrativa.
La veterana Direcci贸n General de Pedro Bidagor se encontraba conmovida como consecuencia de los entonces nuevos planteamientos urban铆sticos. Recuerdo que en aquellos a帽os era ministro Vicente Mortes y se potenciaba la era tecnocr谩tica. En una ocasi贸n, siendo yo alumno de Proyectos en la C谩tedra de Javier Carvajal de la ETSAM, me toc贸 exponer un tema arquitect贸nico-urban铆stico ante el propio ministro Mortes.
En aquella 茅poca en que Carlos de Miguel promocionaba, con su habitual entusiasmo, las exposiciones de trabajos de alumnos de arquitectura en el Ministerio de la Vivienda. Recuerdo que no supe explicar bien el contenido de nuestro trabajo del equipo, y mi querido Carvajal tuvo que acudir en mi ayuda, ante la rigurosa mirada ministerial.
Tambi茅n recuerdo que justo en esta ocasi贸n el ministro nos dijo a los alumnos presentes algo as铆: 鈥溌enemos que multiplicar por diez el n煤mero de nuestros arquitectos, pues nos hacen falta para atender a las nuevas realidades!鈥 隆Qu茅 mundo el de entonces! Lo cierto es que los alumnos salimos del Ministerio encantados con estas manifestaciones. Luego vimos que la cosa iba por otro lado.
Durante la Direcci贸n General de Urbanismo que Emilio Larrodera ejerci贸 de 1971 a 1976, los esfuerzos se centraron en la creaci贸n de nuevas 谩reas urbanas, aut贸nomas, completas desde su nacimiento, y preservadas de los vicios de la ciudad hist贸rica, seg煤n nos recuerda el texto de Francisco Perales. Todo ello era consecuencia de la admiraci贸n que entonces se ten铆a por las newtowns.
Tambi茅n en mi 茅poca de alumno, hice un viaje a Inglaterra para contemplar estas ciudades nuevas, en compa帽铆a de varios compa帽eros, capitaneados por el ya gran profesor Javier Segui de la Riva, hoy posiblemente el catedr谩tico de la ETSAM m谩s veterano y prestigioso.
Hay un Larrodera menos conocido, tal vez, en su ejercicio como Arquitecto. Cabe recordar que en este campo tambi茅n obtuvo premios importantes como son: Primer Premio en el concurso de Proyectos de Edificio para la Diputaci贸n Provincial de La Coru帽a en 1954, el Proyecto y construcci贸n de los Institutos Laborables de Almonte, Jerez de los Caballeros, Denia y Orihuela, o el Primer Premio en el Concurso del Instituto Nacional de la Vivienda de Prototipos de Vivienda en 1956, que convendr铆a contemplar de nuevo.
Pero el hacer principal de nuestro maestro se centr贸 en el campo del Urbanismo. Muy importantes fueron sus siete a帽os de trabajo a frente de COPLACO, (1962-1969), donde como Director T茅cnico, pudo terminar el Plan General del 脕rea Metropolitana de Madrid, que no es poco. Tambi茅n en los cinco a帽os, (1971-1976), en que fue Director General de Urbanismo del Ministerio de la Vivienda, se redact贸 y aprob贸, de una vez por todas, la Ley de Reforma de la Ley de Suelo de 1975. He recalcado 鈥渜ue no es poco鈥 y 鈥渄e una vez por todas鈥, porque la mayor dificultad del urbanista, planificador y redactor, es que las cosas se acaben y se apliquen, en el menor tiempo posible, antes de que ya no sirvan o se pasen de moda.
Hay que destacar que Larrodera ya operaba en el campo del urbanismo, tan solo un a帽o despu茅s de que acabara la carrera en 1947, bajo la direcci贸n de Pedro Bidagor.
Su labor en planificaci贸n queda destacada en los Planes de Ordenaci贸n de Albacete, Zaragoza, L茅rida, Huesca, Calatayud, entre otros, trabajos que desarrolla en equipo. As铆 mismo le debemos sus Estudios, nada menos, que sobre los cascos hist贸ricos de las cercanas ciudades de 脷beda y Breza.
Cabe destacar, en esta primera etapa suya de urbanista, el Primer Premio que obtuvo en
1960 del Ensanche de Le贸n. Cuando Larrodera fue Director de la Comisi贸n de Planeamiento y Coordinaci贸n del 脕rea Metropolitana de Madrid, creada a la saz贸n en 1962, se establecen una serie de importantes directrices, que hoy vivimos como valiosas realidades aceptadas con naturalidad: 鈥淟a idea de una ciudad administrativa en el Norte de Madrid, la selecci贸n de terrenos para la Universidad de Canto Blanco, definici贸n de la red arterial de Madrid, defensa de edificios del patrimonio impidiendo su derribo injustificado, etc鈥.
Ya en 1963, con el Plan General del 脕rea Metropolitana se propuso la contemplaci贸n doble escala, del n煤cleo central y del conjunto metropolitano.
As铆, importantes arterias propuestas por el Plan se convertir铆an, con el tiempo en el tercer cintur贸n de Madrid, hoy Calle M-30. Son considerados, adem谩s, de forma conjunta los espacios libres y la red viaria de la ciudad. Se contempla el sistema interior de parques y jardines, en contraste y complementariedad con el anillo verde, que no es otra cosa que un cintur贸n forestal. Lo cierto es que, ya entonces, se observa una clara vocaci贸n de reserva del paisaje y de los espacios libres para hacer m谩s atractivas las cercan铆as de la capital. Y eso que por entonces no se hab铆a inventado el Medio Ambiente ni la Sostenibilidad, y lo verde era bastante gris.
Tambi茅n es curioso contemplar, hoy, aquellas soluciones que se propugnaban, entonces, respecto al sistema viario. Se propon铆a como idea fundamental, el desdoblamiento del eje viario que constitu铆an la Avenida del General铆simo, Castellana, Recoletos, Prado y Delicias hacia el este, considerando su aspecto axial por el cauce del Arroyo del Abro帽igal. Me permito apuntar, que siendo yo estudiante, viv铆 exactamente orilla al Arroyo del Abro帽igal. Despu茅s esa vaguada se resolver铆a con magnificencia en la autov铆a M-30, hoy degradada a calle 驴Es la M-30 una calle, propiamente dicha, o es una peligrosa v铆a r谩pida intra-urbana que no cumple las condiciones de seguridad exigidas a una autov铆a?
Creo que la denominan calle porque no se sabe bien como llamarla. 驴Cabr铆a actualmente hablar tambi茅n de calle-t煤nel como concepto viario innovador, para definir el soterramiento de la M-30?
Regresando al aut茅ntico valor de las propuestas de entonces, se pretend铆a, acertadamente, conservar el aspecto representativo de la Castellana, a la vez que se potenciaba el eje Norte-Sur de la ciudad con la incorporaci贸n de la v铆a parque, (ya hemos encontrado denominaci贸n m谩s correcta) que propiciaba el citado arroyo.
Recojo una manifestaci贸n textual expresada en la revista Urbanismo COAM de hace nada menos que 32 a帽os: 鈥淟a v铆a del Manzanares y su prolongaci贸n por la carretera del Pardo, constituye la v铆a representativa fundamental a lo largo del valle, abierta hacia las masas forestales del monte del Pardo y la Casa de Campo. El anillo constituido por el Abro帽igal 鈥 V铆a del Manzanares queda en su lado Norte orientado hacia la Sierra y el monte del Pardo鈥.
Puede afirmarse, sin duda, que Emilio Larrodera tuvo un papel destacad铆simo en la ense帽anza del Urbanismo, que inici贸 en 1952 en el Instituto de Estudios de la Administraci贸n Local, y continu贸 magistralmente en la ETSAM a partir de 1963 hasta su fallecimiento.
No era frecuente, entonces, que los profesores fueran a su vez profesionales muy ocupados en el ejercicio profesional. Creo que bastantes de nosotros 茅ramos excesivamente te贸ricos, porque ten铆amos poca pr谩ctica que ofrecer. En cambio en Larrodera se complementaban, de forma magistral, su dedicaci贸n al ejercicio de la profesi贸n con la permanencia en puestos de alt铆sima relevancia y la labor docente cotidiana. Los alumnos de entonces valoramos a煤n m谩s ahora esta doble condici贸n, pues la transmisi贸n de la experiencia de hacer, enriquece y avala la facultad de decir.
Nuestro maestro, explicaba de forma sencilla y manera pr谩ctica la realidad urbana. No se limitaba a teorizar sino que contemplaba la posibilidad de realizar el planeamiento, manejando las herramientas que propiciaban las figuras de planeamiento seg煤n Ley.
La C谩tedra de Larrodera estaba abierta a las diversas opiniones que incorporaban sus numerosos colaboradores de entonces, convertidos despu茅s en destacados profesionales. Me permito citar a los que recuerdo, a riesgo de omitir a otros igualmente valiosos: Antonio Perpi帽谩, Eduardo Mangada, L贸pez Candiera, Manuel de la Dehesa, Fern谩ndez Longoria, Lu铆s Moya, etc. Un recuerdo para los que ya no est谩n con nosotros.
A todos ellos, y a muchos m谩s, Emilio Larrodera les transmiti贸 su claridad y sentido de la realidad, de una manera tan sencilla como inteligente. Una de sus preocupaciones fundamentales fue la necesaria transformaci贸n del papel del arquitecto y su incorporaci贸n al campo del urbanismo. Temas que son, tambi茅n, motivo de preocupaci贸n desde el COAM actual.
He recogido opiniones sobre la extraordinaria figura de Emilio Larrodera, que pueden ayudar a comprender la persona que fue: reconocen en 茅l cualidades como paciencia, apertura personal y moderaci贸n. Tambi茅n templanza y comprensi贸n para abordar cualquier tema. Emilio era tremendamente positivo, capaz de reducir y eliminar conflictos, as铆 como de aunar esfuerzos y pareceres. La sinceridad de su persona, su memoria extraordinaria, su facilidad de comprensi贸n y su car谩cter resolutivo le definen como Maestro de la Arquitectura y del Urbanismo.
El COAM se enorgullece, especialmente, de haber podido contar con un Decano como lo fue Emilio Larrodera.

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