30 Septiembre 2009

Os Naufragos de Galicia

O LABOR DO ARQUITECTO FRANCISCO PONS-SOROLLA

Casi coincidiendo en el tiempo con la inauguración en el Museo del Prado de la que posiblemente sea la mejor exposición de Joaquín Sorolla y Bastida, se clausuraba la que, sobre la obra en Galicia de su nieto el arquitecto Francisco Pons-Sorolla y Arnau bajo el título: Os “naúfragos” de Galicia. O labor do arquitecto Francisco Pons-Sorolla, había tenido lugar en el Colegio Fonseca en Santiago de Compostela, la ciudad tan querida por él.
  • Por: © Arquitectos de Madrid - Miguel Ángel López Miguel
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OS "NAUFRAGOS DE GALICIA"
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OS "NAUFRAGOS DE GALICIA"
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FRANCISCO PONS-SOROLLA, hijo y nieto de pintores (su padre era el pintor Francisco Pons y Arnau y su madre María Sorolla García retratada pintando varias veces por su padre) creció y se formó en un elevado ambiente cultural y artístico. Con unas facultades innatas para el dibujo y la pintura, como se muestra en la Exposición, se inclina por la Arquitectura, obteniendo el título de Arquitecto por la Escuela de Madrid en 1945, perteneciendo a la 95 ó 96 Promoción, la de los hermanos Yarnoz, José María y Javier, Jenaro Cristos, Carlos Fernández de Castro, Francisco Lucini...
Desde el comienzo de la carrera se decantó decididamente por el campo de la Restauración Arquitectónica, especialidad a la que ha dedicado toda su actividad profesional y potencial intelectual, que es mucho, salvo un breve periodo de trabajo, al inicio de la misma, colaborando en el Instituto Eduardo Torroja.
Cuando comienza su andadura profesional, la restauración monumental como tal disciplina (no había otra) dependía de la Dirección General de Bellas Artes, que tenía dividida España en siete “parcelas” a cargo de siete Arquitectos (los “Siete Magníficos”): Ferrán, Luis Menéndez- Pidal, Iñiguez... y sus respectivos ayudantes.
Como tal empezó el joven Pons a colaborar en Galicia con Chamoso Lamas. De esta época es el magnífico retrato que de él realizó su padre, de frente mirando al espectador, con mirada penetrante, sosteniendo un plano en las manos, que en este caso, no podía ser otro, es el de la planta de su tan querida Catedral de Santiago, alejándose así Pons Arnau, de la “classica maniera” establecida por el Villanueva de Goya de tres cuartos y de mirada perdida, ensimismado quizás en sus proyectos.
Apenas una decena de años después y con la creación del Ministerio de Vivienda [el Ministerio de Pedro Bidagor, Emilio Larrodera, Juan del Corro, Fernando Ballesteros –los tres serían Decanos del COAM como Miguel Ángel García-Lomas y Ramón Andrada un poco más tarde-, Francisco Echenique, Manuel del Río, Paco Cañoto (el Gran Cañoto), Felipe Pérez Somarriba... y lo mejor de Regiones Devastadas en su canto del cisne] fue llamado por el primer Director General de Arquitectura, Francisco Prieto Moreno, para que se hiciera cargo de la Sección de Ordenación de Ciudades Artísticas creada para él, y que enseguida pasaría a llamarse Servicio de Restauración de Monumentos al que durante casi 30 años imprimió su carácter y dotes de organización, sin abandonar nunca el ejercicio directo de la profesión, dedicándose a ella en cuerpo y alma, siendo ejemplo de caballerosidad y disposición con todos, y en especial con sus compañeros y sobre todo con su total entrega vital al Patrimonio Arquitectónico, siempre secundado por su esposa Mª Dolores Ruiz de la Prada. Gracias a ella, siempre en un discreto segundo plano, ha podido Paco Pons desarrollar su exigente labor profesional que completó con la creación de las primeras becas de Restauración en España, gracias a las cuales un casi centenar de arquitectos completamos nuestra formación en el desierto campo de esta actividad en los años setenta. Y siempre ocupado con la obra de su abuelo de la que siempre fue el mejor conocedor, hasta que por imperativos de la edad ha sido sustituido, con gran fortuna, por su hija Blanca.
Pero también si “Faltar pudo su Patria al Grande Osuna...” otros tiempos revueltos y otras gentes mezquinas pudieron “faltar” a Francisco Pons-Sorolla, en el tramo final de su actividad profesional, hasta casi hacer caer en el olvido su obra y la de sus colaboradores (Ramiro Moya, Víctor Caballero, los dos Rafaeles: Mélida y Manzano,
González Valcárcel, Saturnino “Tino” Peláez y el resto de Aparejadores, Delineantes y Administrativos), a los que siempre ha considerado de una manera muy especial, por decirlo con sus palabras de 1970...“y en esta comunión de cariño a la obra que se realiza no hay primeros, ni últimos, como debería ser siempre, desde el peón avispado y jovenzuelo al arquitecto, pasando por el encargado y el constructor, no se forma una fila, sino un círculo cuyo centro es la satisfacción por el deber cumplido”.
Los planos, memorias, archivo fotográfico, archivo documental..., todo lo que constituyen la materialización de sus “hazañas” proyectuales (como las que nadie le podría negar al Grande Osuna) ya que las otras obras realizadas ahí están, yacen, o yacían hace dos años, en un perdido depósito ministerial sin las mínimas condiciones de conservación y seguridad, sólo consultadas por algún estudioso, siempre sorprendido, como en el caso de Belén Mª Castro Fernández, Comisaria de la Exposición, de la que toma nombre este artículo y que tiene su origen en su tesis doctoral sobre esta parte de la actividad profesional del Arquitecto Pons-Sorolla.
Ante su avanzada edad, nacido en 1917, es el colegiado nº 941 de 18.562 a 31 de agosto de 2009, el mejor gesto que podría tener el renacido Ministerio de Vivienda, heredero de aquél al que entregó su vida Paco Pons, sería el de realizar una Exposición retrospectiva de su obra enmarcada contextualmente en aquellos duros años, carentes de casi todo, y en los que nunca el Patrimonio Español “debió tanto a tan pocos”.
Si no pudiera ser así, el COAM acogerá en la medida de sus posibilidades, que nunca serán las deseables, una exposición y otros actos complementarios sobre su persona y su obra, dentro del ciclo “Testimonio: Los Arquitectos españoles del siglo XX (la primera generación)” que tiene programado la Fundación Cultural para este próximo curso 2009-10, para recordar a nuestra generación perdida en parangón con la literaria.
Mientras, y como un mínimo recuerdo a su obra, y dentro de su escasa producción escrita, “rehabilitamos” el artículo “La belleza en las construcciones” publicado en el nº 9 de la revista “Informes de la Construcción” agradeciendo al IETCC y muy especialmente a su responsable del Departamento de Publicaciones, Virtudes Azorín, las facilidades dadas para su reproducción. Agradecimiento extensivo a su hijo Santiago Pons- Sorolla Ruiz de la Prada, colegiado nº 2373.
Adenda: Escribo estas notas de memoria, cada vez más frágil, a finales de agosto y siempre sin tiempo para corregir alguna posible inexactitud en nombres o fechas, por lo que pido disculpas al sufrido lector.

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