01 Junio 2011

Casa Pi + MoRE Arquitectos

PLIEGUE RESIDENCIAL

Premiada con una de las distinciones otorgadas por el COAM en la categoría de obra de nueva planta, la casa Pi, proyectada por el estudio de arquitectura MoRE (dirigido por Luis Renedo y Enrique Martínez) destaca dentro del panorama actual de vivienda unifamiliar por tratarse de un interesante ejercicio de abstracción construida, alejado de los estándares residenciales más comunes hoy en día.
  • Por: © Borja Dorado García
  • Fotografías: Ángel Baltanás y Celia Zorzo
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Casa Pi. MoRE Arquitectos
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ANTECEDENTES
Tal y como nos relata Luis Renedo- uno de los arquitectos responsables del estudio MoRE- el encargo de esta casa supuso una repentina sorpresa para sus autores.
El cliente, por casualidad había visto en una revista otra vivienda proyectada por este estudio, y le había gustado tanto que se decidió a llamar a los arquitectos para pedirles opinión acerca de una parcela que estaba pensando adquirir, para construir allí la que sería su futura casa. El planteamiento inicial de los clientes era el de tener una vivienda que contuviese dentro tres apartamentos independientes, el primero para uso por parte de la pareja de propietarios, el segundo tanto para sus hijos -que aunque ya no residían allí de manera permanente podrían pasar temporadas cortas en la casa- como para los amigos que quisieran visitarles ocasionalmente, y el tercero para el servicio.

 

LA VIVIENDA
El contexto condiciona la propuesta ya que la calle de acceso a la parcela se encuentra deprimida unos cinco metros respecto de la cota superior del solar, donde finalmente se ubicó la casa. El primer problema al que se enfrentaron los arquitectos fue el de definir el acceso a la parcela, algo que se resolvió proponiendo un pequeño pabellón de entrada en la cota inferior, en torno al cual se organizaba el garaje, las instalaciones generales y una rampa que salvaría el desnivel existente, hasta alcanzar el punto más elevado de la parcela, donde se ubicaría la entrada principal de la casa.
Es interesante observar cómo los autores han diseñado el espacio de entrada a la casa, en donde un árbol de gran porte, que había que preservar, se erige como protagonista (se trata de un Pinsapo, que sirvió ingeniosamente a los autores para bautizar al proyecto como la Casa Pi, término que no trataba de reflejar a priori ninguna referencia matemática, a pesar de que en gran parte de la casa existan numerosas relaciones de orden modular).
Desde este punto, la casa parece tener un tamaño mucho menor en comparación con el alzado que se percibe al entrar en la parcela, debido tanto a la presencia del majestuoso pinsapo en torno al cual ésta se dispone en ele, como a que desde aquí la casa sólo refleja una de sus dos alturas. Al empujar el mecanismo oscilo-batiente de la puerta de entrada, ejecutada en vidrio opaco, y cruzar el leve umbral que separa el interior de la casa del jardín exterior, somos conscientes de la sensación de permeabilidad que invade la vivienda, fruto del hecho de que casi todo su cerramiento esté ejecutado en vidrio.
Este espacio a modo de vestíbulo funciona como articulación entre las dos alas de la casa:
La primera contiene las estancias de uso privado de la pareja: como su dormitorio, aseo, vestidor y despacho;  y la segunda, de mayor proporción, presenta una serie de salas, en una secuencia ordenada que va de espacios servidos a espacios sirvientes; comenzando por el salón, estar, comedor, cocina, para terminar en el apartamento de servicio (con su correspondiente salón y sus dormitorios a modo de suite).
Todos estos espacios no están separados entre sí por tabiques, sino mediante una serie de “muebles contenedor” que, o sirven como almacenamiento o contienen los equipamientos técnicos, dejando siempre libre un espacio de circulación perimetral, algo que fomenta la sensación de amplitud y diafanidad de toda la vivienda.
El uso que los inquilinos den a estas salas con su manera de vivirlas, será el uso real que posean, que no vendrá impuesto ni por su forma ni por restricciones espaciales. Se ha dejado que la libertad y que cierta indefinición permita que estos espacios sean utilizados verdaderamente a gusto del cliente, con las particularidades que éste desee que tengan.
Por otra parte, las zonas de uso más intensivo, como el salón o el dormitorio principal se organizan en torno a un segundo patio (esta vez interior); un espacio dotado de un fuerte carácter polivalente debido a las soluciones constructivas con que ha quedado definido y construido. Todos los paños de vidrio que limitan este espacio son perfectibles, lo que permite una gran variedad de posibilidades al mover los vidrios: se puede unir este patio a la habitación principal, al salón, a otra terraza exterior o incluso unirlos todos en una suerte de espacio continuo y abierto de grandes dimensiones.
Tal y como explicaremos más adelante en detalle, este patio se puede incluso  techar, mediante una cubierta de vidrio mecanizada que permite su uso y disfrute en cualquier época del año. A la planta inferior, que contiene el programa de uso más esporádico como una sala de cine y el apartamento de invitados, se tiene acceso desde una escalera escultural ubicada en el espacio de recepción inicial y ejecutada con una estructura metálica revestida con peldaños de vidrio, algo que convierte su uso en un juego de ingravidez y transparencia.  

 

CONCEPTO: EL PLANO PLEGADO
Conceptualmente, la construcción se define a partir de un plano plegado de carácter horizontal, una especie de objeto ajeno que se apoya levemente en el terreno y se pliega sobre sí mismo generando una serie de espacios horizontales de gran dimensión y apertura. A este primer plano plegado se le superpone otro; pero que ahora será de carácter vertical, cuya función es la de ir jerarquizando y cosiendo los distintos espacios definidos por el primero. Si el primer plano plegado está constituido por una superficie blanca, el segundo plano es negro. Aparte de estas dos presencias, los arquitectos dispusieron una serie de “elementos mueble” acabados en madera oscura que contienen todo el programa de servicio, almacén, aseos, instalaciones y conductos de la casa.

 

CONSTRUCCIÓN
Desde el punto de vista estructural, el término que habría que utilizar para referirnos al concepto ejecutado sería el de plano plegado y no el de pliegue, ya que éste primero requiere de una estructura auxiliar para mantenerse en pie, como finalmente ocurre.
La vivienda está dispuesta sobre una retícula de pilares metálicos modulados cada cuatro metros, estructura que no resta fuerza a la operación plástica planteada, gracias a la levedad de su presencia. A la hora de ejecutar el proyecto, los arquitectos decidieron constituir una pequeña empresa constructora, que sería la responsable de llevar a cabo la construcción de la vivienda. El cerramiento de prácticamente todas las superficies verticales ubicadas entre los planos horizontales está ejecutado en vidrio; un vidrio que resulta casi imperceptible desde el interior, gracias a su avanzada condición tecnológica: protección Cool-Lite solar, tono extra-claro y perfilería inexistente, ya que casi no se ve, al poseer una dimensión mínima. Aquí lo que resulta portante es el propio vidrio, y el perfil lo único que hace es enmarcar este plano y permitir que deslice sobre raíles para poder abrir los espacios que encierra en su totalidad.


SOLUCIONES A MEDIDA
Desde el punto de vista tecnológico, este proyecto tiene un gran número de soluciones que han complicado aún más su ejecución, y que en el caso de tratarse de una vivienda convencional, no hubieran estado necesariamente presentes.
Desde las instalaciones de domótica hasta los acabados del mobiliario -diseñados específicamente para cada espacio- todo termina formando parte de un proceso muy laborioso de diseño y ejecución. Cabe mencionar algunos gadgets que los arquitectos tuvieron que incluir a petición de los clientes, entre los que destaca una solución para cubrir de manera mecánica el patio interior de la casa y así poder utilizarlo durante todo el año. Construido mediante una importante estructura metálica acristalada en su cara superior y motorizada, esta pieza pose un importante tamaño y peso, y descansa sobre unos raíles ocultos que permiten que todo el conjunto deslice en caso de maniobra.
Para poder llevar a cabo la ejecución de este complejo mecanismo, los autores tuvieron que recurrir a un fabricante especializado, que ya había construido el inmenso lucernario motorizado de La Casa de Música de Oporto, obra de Rem Koolhas.

 

FORMA
A pesar de que la casa es muy contenida desde el punto de vista formal, resulta muy atractiva plásticamente. La forma en que se ha materializado finalmente es resultado directo de lo que se quería plasmar conceptualmente: la idea de un plano plegado que contiene y unifica las diferentes necesidades del programa requerido por el cliente.
En una segunda fase del diseño, los autores buscaron dar unidad a las piezas del programa, algo que se consiguió mediante la proyección de un único plano que las envuelve, recurso formal que fue respuesta a una idea inicial.

 

CONCLUSIÓN
El proyecto y ejecución de la Casa Pi se erige como un ejercicio de interés en el estudio de la relación de ambigüedad que puede existir entre espacio interior y exterior, entre público y privado, y entre naturaleza y abstracción. Todas estas cuestiones han quedado planteadas y definidas personalmente por los arquitectos a partir de una operación conceptual y plástica, que otorga identidad a la propuesta en una imagen sencilla pero de presencia rotunda, y responde desde la austeridad a un programa residencial de gran extensión.

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